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Oaxaca, ciudad para vivirla y contarla 3/08/15

por / Lunes, 03 agosto 2015 / Publicado enHISTORIA, ÚLTIMAS
Los siete príncipes 1965

todooaxacaradio.com/ Rubén Vasconcelos Beltrán

3 de agosto del 2015

OAXACA, CIUDAD PARA VIVIRLA Y CONTARLA     

Barrio de los Siete Príncipes

El dos de agosto es la festividad de Nuestra Señora de los Ángeles y los Siete Príncipes en el antiguo barrio del mismo nombre, con la participación de  las comunidades que pertenecen a la parroquia. A las cinco de la mañana se cantaron alegres mañanitas por el mariachi “Siete Príncipes” y diversos grupos musicales y a partir de las ocho las celebraciones eucarísticas a las que asistieron los sacerdotes invitados y las personalidades que tradicionalmente apoyan la realización de las actividades que este año se iniciaron desde el 21 de julio pasado y culminaran con la “octava” el domingo nueve de agosto coordinadas por el párroco presbítero Álvaro Gómez Hernández.

Este acontecimiento nos permite platicar de algunos de los antecedentes históricos de éste conjunto arquitectónico, que se constituyó originalmente por el templo, convento, casa curial y huerta. En la actualidad se conserva el templo y la casa curial y el ex convento está ocupado desde el 3 de julio de 1971 por la Casa de la Cultura Oaxaqueña que sustituyó a la Escuela de Artesanías Oaxaqueñas, creada al concluirse la remodelación del edificio en 1965, rescatándolo del abandono. En lo que fue la huerta se encuentra el Archivo General del Poder Ejecutivo del Estado.

El templo.

Antecedentes.

El maestro Luis Castañeda Guzmán,  en su libro: Templo de los Príncipes y Monasterio de Nuestra Señora  de los Ángeles, cuenta que la solicitud de permiso para la construcción del templo-capilla se debe al fervor que los vecinos tenían a los Siete Príncipes de la Iglesia. La promoción fue encabezada por el bachiller Juan Diego Martínez Castellanos, presbítero del arzobispado de Oaxaca y fue concedido el 24 de julio de 1730 por don Juan Acuña, marqués de Casa Fuerte y Virrey de la Nueva España, tocándole al obispo de Antequera don Buenaventura Blanco y Helguero hacer su dedicación a los Siete Príncipes, entre los años 1755 y 1764.

También dice el maestro Castañeda que un autor moderno manifiesta lo siguiente: “La fundación más digna de considerarse en toda la historia mexicana es la del convento de Corpus Christi, destinado exclusivamente a religiosas indígenas. Esta fundación es el indicador de un importantísimo momento histórico: el de la dignificación muy justa y muy debida de la psicología indígena, hasta entonces víctima de un lamentable prejuicio. Dos siglos enteros habían corrido desde la conquista, se había tenido la oportunidad más de una vez para reconocer la suficiencia en fe y en costumbres de los indios, y aún se vivía, sin embargo, bajo la falsa impresión de que eran ineptos para la vida religiosa”.

”El Virrey, marqués de Valero, tiene la gloria de haber abierto campo, recabando con presteza inusitada los permisos eclesiásticos y las limosnas, como él mismo decía, para toda obra santa. Solicitó el fundador la aprobación pontificia para su establecimiento y la obtuvo del Papa Benedicto XIII, por breve del 26 de junio de 1727.”

Con base en lo anterior, los caciques indígenas oaxaqueños procedieron a las gestiones ante el Ordinario pidiendo la erección del monasterio.  Por ello don José Gregorio Alonso de Ortigosa se dirigió al rey Carlos III, quien después de escuchar las opiniones de los cabildos secular y catedralicio de Antequera, del intendente y del virrey y la Audiencia, aprobó la fundación. El lugar escogido fue el templo diocesano de los Siete Príncipes.

El trabajo fue intenso, pero el 21 de julio de 1781, el señor don José Gregorio Alonso de Ortigosa, obispo de Antequera, comunica al pueblo católico que el convento se había concluido y que, según Bula de su santidad Pío VI y Reales Cédulas de su Majestad, se autoriza el traslado de las reverendas madres del Convento de Corpus Christi como fundadoras. Éstas fueron avisadas por carta de don Alonso Núñez de Haro, el 18 de enero de 1782, haciendo su entrada al convento el 24 de febrero del miso año, correspondiendo al canónigo don Pedro Alcántara de Quintana darle la bendición el 29 de enero. El convento fue cerrado por la aplicación de las Leyes de Reforma, y las monjas que lo habitaban, que eran pocas, fueron protegidas por vecinos del barrio hasta su muerte.

El templo.

El templo cuenta con un atrio muy reducido circundado por barda con arcos inversos; el pórtico, en donde había, a los lados de la puerta, pilas bautismales para impartir este sacramento a aquellos que ya habían sido adoctrinados, lo cubre una bóveda con estrías y en la parte de arriba el coro que fue construido para darle mayor amplitud a la nave principal, en la portada dos nichos con las imágenes de finos acabados barrocos de san Miguel y san Gabriel, desafortunadamente bastante afectadas por el paso del tiempo.

Nave principal

El vano de la puerta de acceso se recorta por arco de medio punto con clave. Luego una pila bautismal de mármol; es de una sola nave y del lado izquierdo una capilla que actualmente está dedicada al Santísimo Sacramento, enseguida otra de mayor tamaño con un nicho con la imagen de la Virgen de la Soledad, un pequeño retablo con la Virgen de Juquila, la imagen de San Francisco y la de Jesús camino del Calvario y otra de Jesús hincado con la cruz a cuestas. Esta capilla está a la altura del presbiterio y seguramente  por ella accedían las monjas a los oficios. Enfrente, otra capilla,  para las tareas propias de catequización y la sacristía que tiene comunicación con el curato con amplio patio con corredor techado en el lado sur y una puerta de salida a la calle. Cabe hacer mención que en esta casa habitó el presbítero José Antonio Gay, autor de uno de los libros de Historia de Oaxaca en su tiempo más completo que hay.

La nave principal se cubre por tres bóvedas baídas y la del presbiterio es de cañón corrido. El retablo principal es de estilo neoclásico de madera en color blanco y acabados dorados. Consta de un cuerpo con sendos pares de columnas lisas con remates corintios que descansan sobre basamentos, el remate es un medio círculo con cuatro pequeñas columnas y arco con filos dorados. El entablamento se cubre con estrellas doradas. En los nichos de las calles laterales cuatro arcángeles y en el cuerpo del remate los otros tres, (San Gabriel, Miguel, Rafael, Uriel, Saeltiel, Baraquiel, Jehudiel). Nuestra Señora de los Ángeles se representa con una escultura estufada policromada en el centro del retablo, abajo la imagen de la Ascensión de Jesús.

Sobre los muros laterales encontramos las imágenes del Señor del Trabajo que es muy venerado y que se le conoce como Peregrino de los Siervos de María protector de los enfermos de cáncer, la representación de las Ánimas del Purgatorio, la virgen de Guadalupe, el Sacratísimo Corazón de María, el Sagrado Corazón de Jesús, La Corte Celestial, el Señor de la Resurrección, San José, la Anunciación, San Judas Tadeo y la Santísima Trinidad.

Ex convento.

Consta de dos patios y dos plantas; en el primero, un patio con corredores, pilares y arcadas, y en el segundo otro igual. En el terreno que estuvo destinado a huerta, al hacerse la remodelación en 1965 se  instalaron los talleres de cerámica y carpintería para la Escuela de Artesanías Oaxaqueñas, lo cual fue nuevamente remodelado  para dar cabida al Archivo del Poder Ejecutivo en 1971. Posteriormente, en el terreno de la parte posterior se construyó una plataforma en donde los alumnos de la Casa de la Cultura reciben clases de bailes populares y regionales y cuenta con un busto de Sor Juan Inés de la Cruz, algunas bancas y árboles que le dan una agradable ambientación al lugar.

El obispo Eulogio Gillow y Zavalza compró a fines del siglo XIX lo que quedaba del convento y lo restauró parcialmente por los problemas políticos de ese tiempo, pero los temblores de 1931 lo acabaron de afectar por lo que el gobierno lo empezó a vender en partes en partes, inclusive, los terrenos que lo rodean por ello los nuevos dueños que eran gente bastante pobre construyó viviendas muy endebles.  Con el paso de los años esto constituyó un grave problema principalmente por la mala imagen del lugar, por lo que el Lic. Rodolfo Brena Torres, adquirió la propiedad de todo y ordenó la remodelación total bajo la dirección del Arq. Armando Nicolau, destinándolo en 1965 a Escuela de Artesanías Oaxaqueñas, con la finalidad de promover el aprendizaje entre los jóvenes de los oficios tradicionales, como la alfarería, la orfebrería, elaboración de textiles con el maestro Apolonio Vásquez; la carpintería con don Ubaldo Caballero; la orfebrería con Carlos Ramos y la alfarería con Agustín Romero. A la llegada del Ing. Víctor Bravo Ahuja, el gobierno del estado canceló el proyecto y surge el 6 de julio de 1971 la Casa de la Cultura Oaxaqueña, gracias a un decreto del gobernador del estado, Lic. Fernando Gómez Sandoval, para la enseñanza a los niños y a los adultos las artes plásticas, la danza folklórica, mexicana y contemporánea, la música, el teatro, manualidades, y otras tareas que son de gran beneficio para la población.

Actualmente gracias a las gestiones realizadas por el actual director Lic. Guillermo García Manzano, el Gobierno del Estado ha destinado recursos financieros para la rehabilitación de muros, techumbres, pisos, infraestructura hidráulica, eléctrica, de sanidad, salones y talleres, con el fin de que pueda dar mejor servicio a los niños, ya que la población se ha incrementado exponencialmente dada la calidad de la orientación artística que proporciona la institución que ha extendido su área de influencia a las agencias municipales y colonias con el fin de promover el gusto por las bellas artes.

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